Bueno… no sé si esta sea la forma de arrancar un blog, lo digo por el tema que se tratará a continuación, pero en todo este tiempo de estar vinculado a la industria del sexo, los culos, especialmente el sexo anal, ha sido un tema de mi interés e investigación. Es oportuno aclarar que he sido, soy y espero seguir siendo heterosexual y, aparte de eso, hasta el momento no he recibido alguna propuesta proveniente del género femenino, en que mi masculinidad se ponga en duda, y también, valga la aclaración, ya que no es solo una práctica gay, lo más extremo que he hecho con mi cola es sentarme.
Contradiciendo un poco mis principios, estoy seguro que el sexo anal es una práctica digna de hombres y mujeres, (insisto: no necesariamente lo practica la comunidad gay), tanto el uno como el otro están dotados de un órgano con el cual, se ha demostrado, genera mucho placer a la hora de tener relaciones sexuales, tanto, que puede ser igual o superior al que se genera en una relación común y corriente.
Quiero compartir con ustedes el significado que encontré en un diccionario, sobre sexo anal: “Es la introducción del pene del macho en el ano y comúnmente también en el recto de su pareja, sea ésta macho o hembra. Se conoce la existencia de esta práctica entre primates y cánidos, además de en seres humanos”.
Hace muchos años el sexo anal se practica, y así mismo, hace muchos años es un tema tabú que genera repudio y asco en algunas personas. Miles han sido las personas señaladas y catalogadas de herejes por aceptar tener este tipo de relaciones, muchas otras que lo practican y les encanta aun no perciben un panorama de tolerancia y respeto para gritarlo a los mil vientos, y otras, éstas están en una situación peor, no tienen el valor para confesarle a su pareja que una de sus fantasías es tener relaciones por la “colita”.
Señores y señoras heterosexuales, para tener sexo anal no necesariamente se necesita que les introduzcan un pene de 30 centímetros, o dos, tres, o una mano… si es una de sus fantasías pueden arrancar con un dedito y mucho lubricante, así se puede ir preparando y acostumbrando el terreno para futuras, y más profundas, exploraciones.
Finalmente les recomiendo, si aun no se es experto en la materia (como yo), leer, investigar, ver una película, “El Marqués de Sade”, por ejemplo, o algo más reciente, cualquier película de Silvia Saint, una experta en la materia, y así tener un mayor bagaje sobre el tema y evitar muy dolorosas e inolvidables experiencias. Si no se es partidario de esta práctica los invito a ser más tolerantes, a no señalar y a no juzgar a todas esas personas que hacen finalmente con su culo lo que les da la gana.
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